De ida y vuelta
Como siempre llevaba la contra en todo. Pero el maldito relativismo, me robó el discurso. Ahora voy a tener que poner en desuso aquellas respuestas que exasperaban a mi madre.
Siempre me quejé del mundo y ahora resulta que soy conservador. Busco valor a aquellas cosas que hago y por lo visto, esto de seguir las reglas es lo mal visto hoy por hoy. Me volví radical ante el espejo del relativismo postmoderno. Me da rabia, porque todo este cuento me obliga a ir contra corriente y ser buena persona.