Parte del Paisaje.
Arrastra su humanidad de la esquina a su banca como bestia herida, no sangra de la carne. Es el alma lo dañado. Se le sale por lo ojos. Lo dicen las uñas comidas a más no tener, el sudor frío y el hedor de años sin un baño. Siempre esta ahí, todo el tiempo, incluso hoy sigue estando como un árbol del paisaje, sentada en la misma banquita a la salida del metro Baquedano, por el lado de la comisaría.
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