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junio 29, 2009

Noche

La noche entraba por la ventana para jugar a recortar tu vientre contra las luces de la ciudad. Los estertores de nuestras muertes descansan ahora al fondo de la cama junto a ropa interior. Los aromas interrumpen suspiros , cabalgan presurosos por tu espalda para refugiarse en la madeja de tus greñas. Se esconden de mi nariz que los devora en cuanto asoman por tu piel. Sonrisas y suspiros ahora en mi costado llenan los espacios entre duda y desconfianza. Y así sigue la noche, de un lado a otro de tu casa. Habitamos cada rincón con nuestro vaivén, sinuoso, continuo. Dejamos caer la pena y el miedo con cada prenda que toca el suelo, para vernos tal como somos con la puntas de los dedos.

La noche se fue con la llegada del sol y al fin vi que la sonrisa había hecho su nido en tu boca. Tus ojos ahora miraban hacia adentro las verdades que quisimos mostrarnos. Cuando finalmente los abriste, el mundo entero se abrió con ellos. Ahora la cordillera era la que jugaba a parecerse a tus caderas. La tibia claridad de la mañana nos dio otro día para conocernos por fuera y por dentro.




mayo 27, 2009

Artistucho

Artistucho


Mi amigo, El flaco, tiene 35, no le ha trabajado un día a nadie y dudo mucho que lo haga. Aún parasita de sus viejos y no ha terminado ni una de las 15 carreras que empezó. Aquel ser, se pasea por la ciudad fumando puchos pechados a algún amigo ingenuo, al mismo que, entre luquita y luquita ya le debe como 20. El flaco, no se cansa con trabajar porque eso no es para gente de su intelecto, pero le gusta la buena vida y cuando corre con suerte, sabe agenciarse buenas bebidas auspiciadas por viejos amigos, ya que el no tiene un cinco claro está. Haciendo un rápido sobrevuelo por los bares de providencia comete su colecta.

Él, escribe, pinta, dibuja, saca fotos, lee el tarot y las plantas de los pies, escribe libros inpublicables para recitarles poemas a sus colegialas, las mismas que lo ven como el prospecto del mejor hombre que puede existir, algo así como un lider de un culto neo hieppe o alguna tribu urbana emergente, toca guitarra, sampoña pero ambas igual de desafinadas y el timbre de la abuela para bolsearle a la montepiada, si puede, el almuerzo del día en aquellas ocasiones en que sus viejos se aburren de esta rémora implacable y lo mandan a trabajar.

El flaco sigue ahí, alimentando sus fantasías y viviendo de la caridad de todos los que aún lo soportan. Camina esperando el llamado de una galería inexistente, el descubrimientos de sus poemas inneditos y que Cristian Warken le pregunte que se siente ser la revelación del genero autodidacta. En estos sueños al flaco se le va el tiempo y el respiro, si te lo topas mándalo a casa y que pase a verme, que me debe como 40 lucas. Eso si, ya no le convido cigarros.

mayo 25, 2009

Ritos

Ritos

Desde que te conocí en aquel viaje
de vuelta, es que siempre tomo el
mismo lugar, en la misma línea de buses.
Quizás es mi gusto por los ritos o
para ver si vuelvo a encontrarte,
en otra persona y así enredarnos
en una conversación de dos desconocidos
contándose la vida así nada más.





mayo 19, 2009

Cuentopaya

Cuentopaya

Como ejercicio de sanidad mental
te pedí, no volver a hablar nunca más.
Pero mira niña si sere despistado,
como fuí a olvidar que mi emoción
hace rato a la mente no esta encadenado.
Y ahora sufro del desazón
entre lo que le conviene a la mente
y las exigencia de mi corazón.

Dos paros respiratorios
tres clavadas al riñon
si no das luz de tu existencia
mañana mismo caigo al panteón

No alargue niña mi pena
que amor es cosa buena
aquí lo vengo a rendir
solo por verla reir.

Empeza'o como cuento
termina'o como paya
por más que lo intento
sea causa de mal sino
no creo mejor destino
que aquel que entre tus
brazos se haya.





septiembre 14, 2008

Comida la paso

Comida al paso

Ya dejé los carritos de completos... más por fuerza que por gusto, no voy a entrar en detalles. Solo diré que ahora estoy en la afanosa tarea de encontrar el santo grial de los boliches de churrascos.




Parte del Paisaje

Parte del Paisaje.

Arrastra su humanidad de la esquina a su banca como bestia herida, no sangra de la carne. Es el alma lo dañado. Se le sale por lo ojos. Lo dicen las uñas comidas a más no tener, el sudor frío y el hedor de años sin un baño. Siempre esta ahí, todo el tiempo, incluso hoy sigue estando como un árbol del paisaje, sentada en la misma banquita a la salida del metro Baquedano, por el lado de la comisaría.



septiembre 02, 2008

De ida y vuelta

De ida y vuelta


Como siempre llevaba la contra en todo. Pero el maldito relativismo, me robó el discurso. Ahora voy a tener que poner en desuso aquellas respuestas que exasperaban a mi madre.

Siempre me quejé del mundo y ahora resulta que soy conservador. Busco valor a aquellas cosas que hago y por lo visto, esto de seguir las reglas es lo mal visto hoy por hoy. Me volví radical ante el espejo del relativismo postmoderno. Me da rabia, porque todo este cuento me obliga a ir contra corriente y ser buena persona.




Clásicos

Clásicos

El otro día traté de escribir una canción con algo de esperanza, alegría y vida en su interior,  a la usanza de los viejos himnos, pero es tan difícil cuando el mundo archivó la palabra “esperanza” con otros  viejos clásicos como “utopia” y “verdad”.

agosto 26, 2008

Quinteto atemporal

Un perro callejero amarillo y enorme juega con un niño en la plaza a mis pies. En la banca de enfrente, un payaso también amarillo y enorme, abraza y cubre a su mujer que reposa en su pecho. Ella lo abraza como olividando el mundo y a su velocidad. Lo mira, se acomoda y vuelve a cerrar los ojos. El tiempo no importa para nosotros cinco.

Sol

El frío me come los pies mientras espero la micro en Manquehue con Apoquindo y detrás de la cordillera un sol tímido anuncia que hoy no quiere trabajar, ¿Será chileno? 

De lo cotidiano

Disfruto del sillón , el cigarro fiel y la copa de vino.Me delito verte desfilar en poca ropa, esas prendas que usas después de. Te veo y siento completa la existencia.

agosto 25, 2008

Factor sorpresa


Factor Sorpresa

Mi padre es un hombre, ¿cómo decirlo?, por lo menos, diferente. Sabe destacarse de entre el resto y hace las cosas a su modo.
En una oportunidad, estando una cantante extranjera de paso por la casa de mi tía, quiso impresionarla e hizo de las suyas.

Esa Noche, el vino comenzó a escasear, según él, me cerro un ojo y dijo: Con mi hijo vamos por más vino, volvemos enseguida. En un solo movimien Indiana to tomo la billetera, las llaves y a mi de un brazo. Cuando me di cuenta estaba sentado en el asiento del copiloto del auto de mi tía de camino al supermercado.

Asumo que ya había elegido, lo que según él, era el regalo perfecto, pero creo que quería transmitirme una de esas “lecciones de vida” o “conocimientos de padres a hijos”, así que partió por los vinos. Hablo en resumido de cómo elegir el vino para una mujer, si supiera que mi polola solo toma ron con tónica, pensé para mi, mas no lo quise interrumpir, estaba tan entusiasmado. Luego continuó diciendo que los chocolates eran buenos amigos, pero solo cuando uno tiene que recuperar fuerzas, me miró y me hizo ese gesto de complicidad con las cejas. Solo atiné a mirar al techo.

Hijo, prosiguió, “para una mujer poco convencional, un regalo poco convencional”. ¿Qué erigirías tú?. Yo me encogí de hombros y metí mis manos en los bolsillos. Mira, ahí está lo que buscamos. Apuntó su dedo al anaquel de productos típicos chilenos, mientras que por los altoparlantes anunciaban una oferta de lácteos en el pasillo quince. Pero claro, dijo en una pose doctoral, no le vamos a llevar una bolsa. Seguramente pensó que estábamos pensando lo mismo. ¿Una bolsa de qué, por favor?, reclame. A esa altura ya tenía miedo. Me arrastró con carro y todo, como atraído por una fuerza irrefrenable a un tarro colorido como si este tuviese su nombre pintado en él.

A caso no es obvio, siguió, ¡Le vamos a llevar charqui!. Ahí, ya no cabía en mi sorpresa. Pero ¿estás seguro? Y que tal si… ¡No!, me interrumpió, no voy a aceptar tu negativismo. Lo importante, hijo mío, no es el charqui en si. Lo que importa es el factor sorpresa. Tomó el tarro que tenía impresa una vaca con cara de amistosa y lo puso en el carro apartándolo del resto de las compras, como cuando Indiana Jones encontraba un tesoro, me pareció verle el sobrero y el látigo. En ocasiones se me hace que mi padre nunca creció o no quiso hacerlo.

El resto fue rápido, un par de cervezas artesanales , obvio como me dijo moviendo las cejas, de ahí a la caja, luego al estacionamiento. ¿Y no lo vas a envolver?, pregunté mientras nos subíamos al auto. Porque el tarro es bonito , pero no crees que le va a impactar que le regales “vaca seca”. Me miro con esa cara que me pone cuando no logro ver sus planes y dijo: hombre de poca fe, revisa mi bolso. Al abrirlo encontré papel kraft, ese que se usa para envolver cosas y una cinta de regalo hecha de papel, cual de los dos más semejante a un repollo. ¿Y en esto se lo vas a regalar?. ¡Ja!, exclamo, estás olvidando lo que te dije. Para una mujer poco convencional… Un regalo bla bla bla, le interrumpí. Ya te quiero ver cuando ponga cara de espanto, solté una risa que, honestamente, a mi me habría insultado. ¡Ok!, respondió, te propongo una apuesta, si le saco el teléfono del hotel y un café mañana antes del vuelo, tu pagas el almuerzo mañana, obviamente te lo descuento de la mesada, y me volvió a tirar la miradita esa de las cejas. Y si yo gano, le dije, me cambias el iPod que ya ni suena. ¡Acepto!, dijo, tendiéndome la mano en el rojo del semáforo de Príncipe de Gales con avenida Ossa. Me volvió a levantar las cejas y sonrió pensando en su victoria.

Al llegar a casa de mi tía, en el auto y antes de bajar, como una máquina de envolver tomo el tarro transfigurándolo ante mis ojos en algo mucho más decente de lo que yo esperaba. Mas no perdí la confianza en mi apuesta. Con una sonrisa de oreja a oreja me miro y dijo: ¿Vamos?. Me encogí de hombros como de costumbre y cargué con las bolsas como de costumbre.

Una vez adentro, papá o Roberto, como me había pedido que le dijera, desapareció, no lo vi por un rato. Ahora que lo pienso la cantante tampoco. Debió ser ahí cuando él... Luego de un rato los invitados ya se habían comido la mitad de la carne y estaban sentados en el living. Mi tía sentada en medio de la sala contaba a la ilustre visita sobre su nuevo proyecto fílmico y sus influencias post modernas, además de la clara necesidad de la música que aún no estaba definida, a lo que la cantante no prestaba mucha atención, parecía distraída con algo, se olía la manos y se sonreía. Roberto apareció a mis espaldas y me extendió su celular con disimulo. En la pantalla estaba un nombre, “Hotel Marriot / hab. 1024 num…” mis ojos se salieron de sus cuencas. Se me acercó al oído y me susurro: “etapa uno cumplida, ahora voy por el café”. No quería creerlo, adiós a mí iPod nuevo y lo peor es que papá gustaba de los almuerzos caros en un buen restorán, adiós también a las salidas por un año. En ese minuto se acabo el carrete para mi . Tomé mi chaqueta y me fui.

A la mañana siguiente papá no estaba en la casa, no llegó. ¿Tan bien le había ido? No podía dejar de lamentar el hecho que iba a tener que soportar sus continuos vítores y sus cejas. Cuando volví a mirar al living, la luz recortaba una silueta familiar en el sillón. Era él, dormido con la ropa del asado de la noche anterior y una sonrisa de victoria en los labios. Aproveche para ducharme y salir. No volví hasta la tarde. No había nadie. En su café con la mina, pensé, y bueno no me queda más que revisar el correo y partir a la casa de mi vieja, me dije a mi mismo con decepción.
Para mi sorpresa encontré una caja envuelta en el mismo papel café. ¡No!... Se rajó igual… exclame incrédulo. Al abrir la caja había otra sorpresa, el muy simpático me había dejado una tarjeta con la forma del reproductor de música, con sus teclas y pantalla dibujadas, adentro reconocí su caligrafía horrenda: “Querido hijo: espero que esto te enseñe a tener más fe en los consejos de tu padre, ninguna mujer está tan alto como para no querer compartir un café y reírse de lo mal que hule el charqui con ajo cuando lo metes al microondas… el reproductor esta en tu mochila. PD: Aún me debes el almuerzo. Roberto”.

Mi viejo sabe hacer las cosas, cuando se lo propone. De la cantante, bueno saco un single que habla de lo bello de algunos regalos diferentes, papá la escucha siempre cuando vamos en el auto y me da esas miraditas con las cejas. Mi nuevo reproductor funciona de maravillas, aunque ahora es mi polola es la que invita los tragos cuando salimos por ahí y mi tía, bueno mi tía sigue buscando quién le musicalice el documental y no para de quejarse de que el microondas huele a charqui con ajo.

Lluvia de Julio

Lluvia de Julio

Fuiste como la maravillosa lluvia de Julio que prepara la tierra para la siembra.. La lluvia no me pertenece, lo sabemos, pero siempre es bueno parase de vez en cuando bajo ella, para que te lave del mundo y su ritmo, escuchando a las nubes cantar la canción de la renovación.

Consejo

Consejo

Hay mujeres que no te pertenecen, hijo mío. Mujeres que son solo besos fugaces en espacio-tiempo compartido y aún así, a medias. Le decía el viejo sentado en el tronco con ruedas de patines al hombre joven, hijo y nieto que le miraba con desconsuelo.

Hay mujeres de esas, que se cruzan por la vida de cuando en vez. La sonrisa se dibujo en la cara arrugada y ahora los ojos del viejo buscaban en el recuerdo, un rostro en blanco y negro mirando al cielo. Entran maravillándote a ratos, continuó, abriendo las ventanas, dejando entrar el sol junto con la felicidad, que también dura un rato. Esas mujeres siempre son ellas y para ellas. Pasados los años las seguirás escuchando reír en la memoria, es importante que las escuches y las sorprendas, con sus cigarros el vino y tú cocina, pero no te aferres a un diente de león, que están hecho para volar y hacer tierra donde quieran.

Hay mujeres como tu abuela que son y pasan regando luz, mas nunca para siempre, porque cargan sobre si el sino de la estrella fugaz.

Voy y vuelvo



Voy y vuelvo

Chao amor... dijo mi corazón, mis manos dijeron quédate, mis ojos decían oblígame y antes de que tomara una decisión, mis labios ya te decían voy y vuelvo esa mañana antes de tomar el bus en el terminal de la Alameda.